Las pintadas (algunas)

No tengo mucha idea de arte urbano, porque aunque siempre que he podido he elegido la asignatura de Historia del Arte, tanto en el colegio como en la Universidad, es de esos temas que no se tocan apenas.
Así que igual que con lo demás me dejo guiar por lo que  me gusta, me parece bonito, o simplemente me hace sentir bien.

La verdad es que la mayoría de las pintadas me horrorizan y me parece que estropean fachadas y ciudades, pero de vez en cuando, me encuentro con alguna que no sólo no estropea, sino que convierte una fachada o un rincón, que por sí mismos no dirían nada, en algo bonito, original o divertido.

Nunca he tenido la suerte de cruzarme con una obra de Banksy, aunque me encantaría, y recomiendo ver el documental: "exit through the gift shop" que en su día me gusto mucho. Trata sobre el arte callejero, sobre Banksy y otros artistas de la calle y la tomadura de pelo que existe muchas veces dentro del mundo del arte, las obras millonarias, etc.

Un vídeo sobre la película:



Algunas  pintadas que han llamado mi atención justo cuando tenía una cámara de fotos a mano:

Salamanca 2008
Roma 2008
                                 
Roma 2008
Roma 2008
Roma 2008
Lisboa 2010

La técnica pomodoro...

...O cómo un relojito de cocina puede salvar el día.

Soy de esas personas a las que si no hubieran nacido en los ochenta, hoy en día se les diagnosticaría algún trastornillo tipo déficit de atención o algo por el estilo. Menos mal que nací cuando nací, y en mi casa a eso lo llaman de toda la vida tener "una empanada mental".
 El caso es que me distraigo con bastante facilidad y me cuesta concentrarme en una sola cosa. Cuando estoy haciendo algo mi cabeza se empeña en pensar en otras cosas (por ejemplo ahora estoy escribiendo esto pero a la vez estoy pensando qué voy a hacer para cenar y si este fin de semana seguirá haciendo este tiempo raro). 

La técnica pomodoro no es para cocinar, es para algo mucho más importante: ¡¡ORGANIZARME!!
Es fácil, práctica y maravillosa, sobre todo para los días en los que tengo que hacer muchas cosas. Porque me suele pasar que no consigo centrarme y voy de una a otra sin terminar ninguna.

La técnica la inventó un tal Francesco Cirillo a finales de los ´80 y se llama pomodoro porque el relojito que utilizaba tenía forma de tomate (pomodoro en italiano).

Consiste en: 

1) Coger un boli y un papel y anotar todas las tareas que tengas que hacer durante el día,
2) Programar 25 minutos en un relojito de cocina. Durante esos 25 minutos, te dedicas a una de las labores de tu lista, sin parar y sin pensar en otra cosa. Cuando leí este punto es cuando me llené de dudas y pensé que esto del tomatito no funcionaría conmigo, porque mis pensamientos son más volátiles que el polen en primavera. Pero está todo atado y bien atado: el tic-tac del relojito de cocina, se mete en mi cabeza y hace que me centre incoscientemente en lo que estoy haciendo, porque me recuerda que el tiempo está pasando, ¿no es genial?
3) Cuando han pasado los 25 minutos programados y suena el "RING" puedes descansar durante 5 minutos, que programas otra vez en tu relojito.
4) Cuando han pasado los 5 minutos de descanso, pues a empezar otra vez con la tarea. Cuando vas cogiendo práctica en concentrarte en una sóla cosa puedes ir ampliando los tiempos.
5) Hay que ir tachando las tareas que se van terminando, lo que sin duda para mí es un gustazo y la mejor parte de todas.

Cutrismo de Photoshop

Las tiendas caóticas

Me encantan esas tiendas caóticas y destartaladas donde tienes la sensación de que podrías encontrarte con un tesoro si tuvieras suficiente tiempo como para buscar una aguja en un pajar.

El tipo de tienda donde venden de todo, un poco antiguo, un poco viejo, un poco usado... cualquier cosa que te puedas imaginar.

Las que al entrar no se sabe muy bien si estás en una tienda, un taller, un anticuario, una galería de arte o en la casa de un loco bohemio que se ha dejado la puerta abierta.

Si hay un gato perezoso que se pasea con ojos vigilantes por entre los montonesde objetos inclasificables, me vuelvo loca de contenta.

Buenos Aires 2009

Venecia 2010

Every Little Thing

Sin orden, ni concierto. Igual que los cuadernos de recortes que hacía cuando era pequeña, mutilando revistas y periódicos en busca de algo que me llamaran la atención.

Guardando en cajas de cartón postales, entradas de cine, etiquetas, cromos, cartas bonitas, y todo lo que, según mi criterio, encerrara algo de originalidad y belleza.

Un cajón de-sastre donde guardar todas las cosas que me gustan y me hacen sentir bien.